Las redes sociales llegaron a romper barreras de espacio y tiempo en la comunicación entre parientes y amigos y la intensidad de su uso las convierte en las plataformas por excelencia para el marketing y el crecimiento empresarial.
En la era digital, en que el manejo de la información debe ser preciso e inmediato, la espera de un informático que repare un fallo en nuestra computadora, solía convertirse en un contratiempo estresante con tintes de desolación.
Hay dos factores principales que determinan la productividad de una empresa: el elemento humano y las herramientas utilizadas en los procesos.
¿Ingresaría usted a un sitio web que muestra un rótulo rojo con un letrero que indica: “Este sitio web contiene código malicioso”? Nadie lo haría y, sin embargo, Google incluye en la lista negra más de 10 mil sitios web diariamente.
Entre los muchos elementos que contrastan entre las nuevas y las tradicionales tecnologías de la información está la belleza: los colores, la resolución de las fotos, la variedad de tipografías, la posibilidad de contar con imágenes en movimiento y hasta la disposición de sonidos de sorprendente nitidez.
Las probabilidades de alcanzar un mayor éxito empresarial, frente a los esfuerzos de la competencia, depende de factores tan importantes como la marca y el servicio al cliente.
Desde la Cordillera de Talamanca, en el cantón de Turrialba, emerge un manantial de maravillosas aguas, cuyos contenidos minerales contribuyen a mejorar la salud de sus consumidores.
Uno de los mayores valores atribuibles a las redes sociales es su predisposición para democratizar la comunicación, al crear un amplio marco de acción para que todas las personas tengan la oportunidad de comunicar sus pensamientos de una manera, más o menos, igualitaria.
Lo que se requiere, para que las ventas por teléfono resulten exitosas, es la aceptación previa de la llamada y para obtenerla existen diversos recursos, como las suscripciones, el e-mail y el listado de contactos que se puedan obtener en eventos.
La producción agrícola costarricense siempre ha sido causa de alegría y orgullo, por su importancia como rubro de la economía y aporte a la alimentación. Ahora, la satisfacción es todavía mayor cuando su calidad alcanza los más altos estándares internacionales.