La tecnología está presente en prácticamente en todas las actividades humanas y en una encrucijada como la que se presenta por causa del virus.
Hoy en día muchas personas preferirían contactar a un negocio por medio de una plataforma de mensajería instantánea.
La más reciente actualización de algoritmos realizada por Google pudo ser percibida por los desarrolladores de sitios web que más se preocupan por mantener su producto en los primeros lugares de los motores de búsqueda de Google.
En el mundo hay tantos lugares placenteros por visitar, que la planificación de unas vacaciones se puede volver confusa, si no se cuenta con un compendio informativo que sirva de guía y consejero.
Al ingresar a una bolsa de empleo, es posible que el interesado encuentre ofertas para algunos puestos laborales específicos y, por contraposición, algunos cientos de personas que ofrecen sus servicios en los más variados oficios y profesiones.
Hasta la fecha, los internautas más avezados han sido capaces de distinguir un “bot” que participa en una disputa sin que “nadie” lo haya invitado o una voz robótica que contesta al otro lado de la línea telefónica, con su característico ritmo acartonado y tono metálico.
Hasta ahora, la tecnología nos había permitido la posibilidad de redactar mensajes y comentarios en un idioma, en condiciones ventajosas que difícilmente pudieron imaginar los mecanógrafos que sólo conocieron las máquinas de escribir.
La rápida evolución tecnológica nos permite contar con nuevas herramientas de indiscutible utilidad, pero hay unas que, por mucho que estén orientadas a fortalecer las labores institucionales o empresariales en que nos desempeñamos, no encajan con nuestras necesidades específicas.
HTTPS es la versión más segura, basada en el protocolo HTTP y la única calificada por Google como segura.
WhatsApp con mil millones de usuarios activos, también incluye este formidable componente social, para dispositivos móviles.